top of page
Buscar

Volver a empezar

  • Foto del escritor: Pablo Puente
    Pablo Puente
  • 29 jul 2020
  • 2 Min. de lectura

El árbitro hace sonar su silbato. Es el final del partido, la temporada ha terminado. Tras varios meses de sufrimiento, el Racing ya ha pasado el calvario. Hay un silencio atronador en El Sardinero, que vuelve a despedirse del fútbol profesional. Otro descenso que sumarle al viejo. Cada vez más mustio, nunca te vieron tan mediocre.

Cae la noche en El Sardinero. El Racing ha vuelto a descender. Foto: Pablo Puente Sánchez.

 

La grandeza es cosa del pasado. Los niños siguen creciendo con su equipo en Segunda B. Año tras año aprenden lo fácil que es caer, pero también lo difícil que resulta levantarse. Vacunados de espanto, tan asumido está el fracaso que casi ni duele. Perder es lo normal, pero nunca lo hicimos tanto. Eso sí, para todo hay una solución.


La espera hasta el próximo curso será larga. Es momento de que en el club trabajen duro. Toca sentar las bases de un proyecto ganador. Tiempo atrás se ha conseguido, pero el cortoplacismo no puede nublar esta vez el futuro. Y hay que esperanzar al racinguismo, que pese a tanta desdicha acompaña siempre, obligado a ilusionarse con muy poco.


La autocrítica es esencial. Solo reflexionando y aprendiendo de los errores volveremos. Por ello, el modelo ha de apoyarse en la cantera. Con cuidado y confianza, La Albericia seguirá sacando jugadores que mantengan la entidad a flote. La identificación con futbolistas de la casa es fundamental. Escuchen y no acaben con el sentimiento de pertenencia.

No hemos perdido de la cartera, pero conviene decir adiós a la docena de fichajes por mercado. La obligación de ganar llama a incorporar jugadores clave, no más medianías para completar plantillas. Se necesitan, ante todo, personas capacitadas y con ilusión. Necesitarán tiempo para esforzarse y demostrar, tendremos paciencia y por el DNI no prejuzgaremos más.


El próximo pitido final dictará sentencia. Por lo pronto, afición recarga energías y a esperar. Avancemos con humildad y respeto, que la historia y el escudo no ganan partidos. Y que en las oficinas tengan claro: lo mejor del Racing es su afición, pero esta no puede bajar al césped a obrar la salvación. Olvídense de discursos vacíos. Momento de trabajar para volver a empezar.

Comentarios


Formulario de suscripción

Mantente actualizado

©2020 por El cuaderno de Pablo.

bottom of page