Alberto Villapalos y su reconversión
- Pablo Puente
- 4 oct 2020
- 3 Min. de lectura
El Racing volvió a sacar partido del Atlético Baleares. Esta vez, en el mercado de fichajes. Desde allí llegó Alberto Villapalos, después de 3 temporadas en las que acabó siendo indiscutible, sobre todo para Manix Mandiola. En total, 93 partidos y 6 goles en un equipo que fue 2 años seguidos primero sin el premio del ascenso. Una incorporación de renombre pero, ¿qué es y qué no el futbolista madrileño?

Alberto Villapalos sonríe al enfundarse por primera vez la camiseta del Racing. Foto: RRC.
Para empezar, nos encontramos ante un mediocentro joven (25 años) y con mucha experiencia. Además, con oficio y rodaje en grandes citas (7 partidos en Playoff de Ascenso). A Santander llega como uno de los mejores pivotes defensivos de la categoría, sin perder de vista a Isaac Nana. Villapalos, que firmó por 2 temporadas, es diestro, espigado y corpulento (mide 1,91m y pesa 85kg).
En su período en el club balear, el jugador experimentó un cambio de posición: de defensa central al medio. Llegó a la entidad siendo defensor, salido de la cantera del Atlético de Madrid y pasando 2 años en los equipos inferiores del Sevilla FC. Los dos primeros ya jugó menos en el centro de la zaga (703/2059 y 855/3485 minutos respectivamente), mientras que el curso pasado solo disputó 1 partido como central (contra el Rayo Majadahonda).
Es decir, por mucho que jugase en ese puesto contra el Racing en Son Malferit y que el club lo anunciara como defensor, esa ya no es la demarcación principal de Alberto Villapalos. Ahí ha tenido que jugar esta pretemporada por la ausencia de Óscar Gil y la falta de un fichaje, con sensaciones encontradas (malas ante el Alavés B), pero Javi Rozada lo quiere para el centro del campo.

Nuestro protagonista (de amarillo) pelea junto a Alberto Noguera. Foto: Nacho Cubero (As).
Tal y como dijo en su primera rueda de prensa, Villapalos es "un 6". Un especialista en la contención de los ataques rivales, destrucción de juego y recuperación de balón. Se trata por tanto de un prototipo más clásico de esta posición, un marcador. Aprovecha su físico para hacerse fuerte al choque, tendiendo a imponerse tanto en el juego aéreo como en los duelos por abajo. Contundencia por bandera.
Del mismo modo, el nuevo jugador del Racing es resistente y sacrificado, recorriendo muchos kilómetros durante los partidos. El madrileño es agresivo, con buen sentido de la colocación, dominante del espacio-tiempo y consistente. Por delante de los centrales, Villapalos se muestra muy atento para ir hacia afuera en la cobertura.
Por otro lado, estamos ante un futbolista rudo y no especialmente técnico y dotado en el juego combinativo. Su capacidad de pase es más bien limitada, sin ser especialmente habilidoso. Por ello, lo veo como un mediocentro que da más pases de seguridad y al que conviene aliviar peso en salida de balón. Por su apellido es identificado como un tipo duro, pero se ha exagerado. En Baleares promedió 2 faltas por partido, 11 amarillas por temporada y solo una vez fue expulsado.
Estas fueran las primeras declaraciones de Alberto Villapalos como jugador del Racing.
En lo que a su posición respecta, Villapalos puede actuar en ambos perfiles. Como central el primer curso en las islas actúo en el derecho (al igual que en esta pretemporada), mientras que posteriormente lo hizo más en el izquierdo (el habitual). Salvo 2 partidos en los que el Atlético Baleares formó con Villapalos como único pivote, la pasada campaña jugó prácticamente siempre con un compañero al lado, especialmente en un 4-2-3-1 planteado por su técnico eibarrés.
Además de estar fuera de posición como central, queda claro que Villapalos no casa con Jordi Figueras, que parte como el jefe de la zaga. Son dos hombres pesados y con poca velocidad, que a campo abierto hacen más vulnerable a la defensa del Racing. Por lo tanto, acabará de centrocampista, probablemente siendo fijo. De central será un apaño puntual.
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